¿Te preocupa que tu peque no se comunique verbalmente y no haya alcanzado todavía un desarrollo típico y óptimo del lenguaje, de acuerdo a su edad cronológica?
Los objetivos irán dirigidos a que tu niño(a) pueda expresar, de manera efectiva, sus necesidades, emociones y pensamientos.
Aumentará su vocabulario y desarrollará habilidades gramaticales, a través de juegos y actividades destinadas a estimular el lenguaje.
Existen niños con IT que no presentan ninguna otra alteración evidente y cuyas características principales son un repertorio de vocabulario inferior a 50 palabras inteligibles o ausencia de emisiones de dos palabras a los 24 meses de edad. Este fenómeno se presenta de forma heterogénea, ya que existen niños que muestran solo retraso en el área expresiva, mientras que otros pueden presentar retraso expresivo-receptivo. Este último componente esta relacionado con la comprensión del lenguaje.
Marlon nos muestra cómo nos divertimos en nuestras sesiones online de estimulación del lenguaje
El 40% de los niños con un retraso de lenguaje corren el riesgo de presentar, a partir de los 4 años, un trastorno persistente de lenguaje. A esa edad ya sería oportuno establecer un diagnóstico de trastorno del desarrollo de lenguaje (TDL), antes llamado trastorno específico de lenguaje (TEL), ya que es poco probable que las dificultades remitan.
El lenguaje nos permite comunicarnos y su desarrollo durante la infancia es fundamental, no solo para la progresión de las habilidades cognitivas, sino para la madurez social y emocional.
A nivel emocional, el lenguaje permite más independencia, autocontrol y seguridad personal. Cuando un niño no puede expresar lo que siente o no entiende lo que se le dice, puede reaccionar con desinterés o agresividad y tener un bajo concepto de sí mismo. Cualquier alteración del lenguaje puede modificar la dinámica de la interacción e influir negativamente en sus relaciones con los demás.
Incorporan vocabulario nuevo, desarrollan habilidades gramaticales y generan pensamiento simbólico, lo que representa una base para que puedan interpretar el mundo.
Amplían su vocabulario y comprensión de la gramática a través de conversaciones, canciones, rimas, etc. Esto ayuda a desarrollar la conciencia fonológica (relación sonido-letra) que favorece la adquisición posterior del código escrito.
A través del lenguaje, los niños pueden empezar a estructurar su pensamiento, mejorar su memoria y aprender sobre el entorno que les rodea.
Los niños con habilidades lingüísticas bien desarrolladas pueden disfrutar de la interacción con otros pequeños.
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