¿Quieres que tu niño(a) se exprese con claridad durante todas sus interacciones comunicativas, evitando el desarrollo de dificultades en el aprendizaje del lenguaje escrito?

Hablar, leer y escribir son procesos interrelacionados. Los niños con buenas habilidades de lenguaje oral estarán más preparados para el aprendizaje de la lectura y la escritura.

El tratamiento logopédico potenciará las habilidades lingüísticas del menor para compensar las dificultades del lenguaje. Los objetivos que se planifiquen introducirán mejoras en las interacciones comunicativas del niño(a).

Por tanto, ganará confianza, independencia y seguridad para interrelacionarse eficazmente con sus pares y otras personas.

Las actividades y estrategias se plantean atractivas, a través de juegos lingüísticos que motivan y mantienen el interés de los peques.

La intervención involucrará a la familia (con orientaciones continuas), el entorno escolar y profesionales que pudieran estar implicados con el menor.

¿Qué es un trastorno de desarrollo del lenguaje?

Cuando hablamos de trastorno del desarrollo de lenguaje (TDL), nos referimos a niños con problemas persistentes de comprensión o producción del lenguaje oral. Las consecuencias pueden afectar a su comunicación o aprendizaje a lo largo de su vida. La palabra “desarrollo” en este contexto se refiere al hecho de que el déficit del lenguaje emerge en el curso del desarrollo.

¿A qué se debe el trastorno de desarrollo del lenguaje? ¿Cuál es su etiología?

La causa subyacente del TDL se desconoce, pero investigaciones recientes sugieren que es un trastorno del neurodesarrollo que aparece con una mayor probabilidad en niños con antecedentes familiares.

Los pequeños con TDL, además de problemas de lenguaje, también exhiben déficits sustanciales en el procesamiento fonológico. Así pues, las limitaciones en procesos de bajo nivel, como la memoria fonológica a corto plazo, representan un déficit central y constante en los niños con TDL.

¿Cuándo acudir a la intervención logopédica y por qué?

Los tratamientos logopédicos deben ser lo más precoces posibles, pues el lenguaje es una herramienta que moldea gran parte de la mente y lo hace en unos periodos críticos durante la primera infancia. Se recomienda que la intervención sea intensiva y de larga duración, con total implicación de la familia y de la escuela.

La clave de toda intervención es despertar la motivación del niño para comunicarse con los demás e introducir mejoras en sus interacciones. También resulta fundamental potenciar sus puntos fuertes para compensar las dificultades lingüísticas.

Controlar regularmente por parte del pediatra de Atención Primaria el proceso evolutivo del lenguaje en los niños es fundamental para un abordaje precoz en aquellos que puedan presentar un inicio tardío del lenguaje

Se deberían contemplar factores de riesgo biológico, genético, social, ambiental y tener en cuenta que cuantos más factores estén presentes, mayor será el riesgo de problemas persistentes de lenguaje y de la necesidad de una intervención temprana.